Mensaje del Presidente del Comité Permanente en el RETIRO - TALLER celebrado los días 26 al 28 de junio de 2008 en el Pichi´s Convention Center and Hotel en Guayanilla, Puerto Rico.
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I. Saludos y Bienvenida:
Hermanas y Hermanos en Cristo:
¡Hoy comienza a escribirse el próximo capítulo de la historia de nuestra Iglesia Episcopal Puertorriqueña! Y, nosotros y nosotras, somos los responsables de iniciar tan ingente tarea, con la ayuda del Espíritu Santo, y todas las páginas abiertas a la participación de quienes se sienten parte integral de esta amada Diócesis de Puerto Rico. Digo hoy, porque a través de ustedes y por primera vez, se integra toda nuestra Diócesis, de manera formal, en este Proceso…
Como Presidente del Comité Permanente y, a nombre de tod@s l@s miembros del mismo, agradezco su entrega, dedicación y esfuerzo al estar en este RETIRO-TALLER, les doy una muy fraternal BIENVENIDA y, les aseguro que, mientras la buena voluntad y el amor nos guíen, el Señor de la Historia estará con nosotr@s acompañándonos y bendiciéndonos.
¡BIENVENIDAS y BIENVENIDOS a trabajar para construir la ESPERANZA prometida.
II. Introducción:
Comenzaré compartiéndoles un poquito de historia reciente que deben conocer.
En una reunión extraordinaria del Comité Permanente, convocada por el Ordinario, el miércoles 5 de septiembre de 2007, en horas de la noche, fuimos oficialmente confrontad@s con su afirmación y anuncio de que quería iniciar el Proceso hacia la elección de un obispo/a coadjutor/a. A nadie sorprendió esa declaración aunque si, por variadas razones, golpeó. Tod@s, después de la crisis de salud sufrida por el Ordinario, esperábamos alguna solicitud extraordinaria de ayuda y acompañamiento. Tal vez, el planteamiento de elegir un obispo/a sufragáneo/a o el contratar un/a obispo/a asistente. Así que en aquella primera reunión no hubo expresiones emocionales mayores a excepción de algunos momentáneos torozones en las gargantas. Tod@s sentíamos que el Ordinario necesitaba ayuda en el desempeño de sus funciones y que nuestra Diócesis lo merecía y reclamaba se le ofreciera.
Aquella noche, con un variado grupo de invitad@s presentes, el Obispo Clayton Matthews, director de la Oficina para Desarrollo Pastoral de La Iglesia Episcopal, luego de cerciorarse interrogando en par de ocasiones al Ordinario para afirmar y confirmar que estaba haciendo la petición correctamente, nos orientó brevemente sobre la gran importancia de este histórico Proceso que allí comenzaba. Especialmente, el Obispo Matthews planteó e insistió en el rol histórico que le correspondía al Comité Permanente al asumir el ser la autoridad eclesiástica diocesana en todo este Proceso. L@s allí presentes, con mucha humildad, mucho compromiso y profundo temor asumimos nuestra tarea de manera diligente y formal.
Digo, con mucha humildad, porque es una VOCACIÓN especial y preferencial que el Señor de la Historia sorpresiva e inmerecidamente nos concedió. Y, cuando el Señor nos llama a su servicio nos hace, definitivamente, privilegid@s.
Afirmo que lo hicimos con mucho compromiso porque desde esa noche, esto aún no lo hemos analizado como Comité, cambió radicalmente nuestro estilo de trabajo y comportamiento. Comenzamos a sentir, creo que tod@s, la presencia real y viva del ESPÍRITU SANTO participando activa y solidariamente en nuestras reuniones.
Siento que con profundo temor porque, como el Patriarca Abrahán caminaba con su hijo Isaac (Génesis 22, 1 – 18) hacia el monte a cumplir con la petición de Yahvé, nosotr@s vivíamos la incertidumbre de qué hacer frente a lo inesperado y lo angustioso de tal exigencia.
Al final de ese primer período de trabajo, que culminó ante ustedes en la 100ma. Asamblea Diocesana, logramos la aprobación unánime del INFORME ESPECIAL PRESENTADO POR EL COMITÉ PERMANENTE.
¡Ese fue el cordero que Dios nos regaló como prenda por nuestro trabajo!
III. Desde la Asamblea:
Entre las muchas y simples cosas hacia las que el INFORME ESPECIAL a la 100ma. Asamblea Diocesana nos avocaba, se incluía la reglamentación del proceso, la forma y la manera como se habría de trabajar para lograr la participación diocesana y la creación, desde allí, de los comités de trabajo que habrían de orientar, coordinar, dirigir, adelantar y cumplir efectivamente este Proceso.
El Comité Permanente trabajó arduamente para cumplir con lo determinado por la 100ma. Asamblea. Contamos con el apoyo incondicional de la mayoría de l@s arcedian@s para lograrlo. Solamente un arcedianato no cumplió con los parámetros acordados pero, aunque nos creó una situación un poco incómoda, pudimos resolver y lograr su representación aquí. El Comité Permanente estuvo presente en las asambleas arcedianales. Compartió ideas y pensamientos sobre el Proceso. Aclaró diversidad de planteamientos. Motivó la más amplia participación. Alentó apertura total en las nominaciones para asegurar que todo el espectro social que hace a la Iglesia Episcopal Puertorriqueña estuviera representado hoy aquí.
Ustedes son el rostro y la voz de nuestra Iglesia y Dios les ha llamado a asumir esta hermosa tarea.
Tenemos aquí gente diversa. Hay jóvenes adultos y no tan jóvenes. Hay gente de diferentes profesiones y gente de variados oficios. Hay gente de alta escuela y universidad y gente que nos recuerda la belleza del trabajo diario labrando esta bendita tierra. Hay gente que viene de encumbrados seminarios y otr@s de instituciones diocesanas más simples y sencillas. Hay gente que nació y creció en el seno episcopal y gente a quienes el Espíritu Santo ---a través del celo pastoral de much@s--- alcanzó y les dio la bella oportunidad de ser parte de nuestra Comunión Anglicana. Hay gente alegada y amorosamente conservadora y gente que vive los riesgos de ser visionaria y progresista. Tenemos gente nacida en este terruño irredento y gente que nos acompaña, anima, hecha el resto con nosotr@s por gratitud a Dios y a este pueblo que les ha acogido. En fin… tod@s somos gente que pretende vivir afirmando su vocación cristiana fundamentada en las Sagradas Escrituras, la Tradición y la Razón, abonada-fermentada-resucitada por la FE.
¡Somos anglican@s! ¡Somos Cuerpo de Cristo y, como decíamos en la década del sesenta, en nosotras y nosotros el rostro de Cristo se pinta de colores!
IV. ¿Cómo caracterizar este Proceso? ¿Para qué hemos sido llamad@s?
La VOCACIÓN a la hemos sido llamados es la de servir a nuestra Iglesia en el proceso de elección de un/a obispo/a coadjutor/a. Dicho así suena muy simple y sencilla nuestra tarea. Sin embargo, no lo es.
Este Proceso… tiene características profundamente espirituales y ardientemente humanas. Por eso, la oración es compañía necesaria todo el tiempo para asegurar nuestra fortaleza espiritual y la victoria permanente sobre las debilidades humanas.
Este Proceso… por su dualidad necesaria de carácter espiritual y humano, desborda sueños y alienta esperanzas, provoca dudas y aumenta la fe. También puede crear sentido de ausencia, de soledad, de abandono, de marginación, de olvido. Por eso, la meditación profunda y el ayuno, la comunicación honesta y abierta, son herramientas que debemos desarrollar al máximo para mantenernos conectad@s a nuestr@s herman@s.
Este Proceso… podría si perdemos el horizonte de nuestra vocación, destruir amistades o, si cuidadosamente conservamos ese horizonte, solidificar y profundizar las raíces de nuestras relaciones. Por eso es muy necesario y exige mucho esfuerzo en el desarrollo de destrezas básicas como es la capacidad para mantener el trabajo en absoluta confidencialidad hasta tanto sea el momento debido para compartir resultados. No hacerlo podría implicar el crear condiciones para interpretaciones parciales y confrontaciones innecesarias que resultarían dañinas para nuestra Diócesis y para cada uno/ de nosotr@s.
Este Proceso… exige vestirse de una armadura fuerte y sólida pero, al mismo tiempo, noble y sencilla, para poder lidiar amorosamente con las presiones de amig@s, herman@s, grupos, sectores, que pretenderán manejar información privilegiada, para romper la confidencialidad y utilizar o manipular el trabajo. Es muy necesario, desde el comienzo en este caminar, aprender a controlar nuestras emociones, limitar la expresión de nuestros intereses individuales y preferencias de candidaturas, esperar en la acción del Espíritu Santo y confiar y recabar el apoyo moral de cada miembro de esta Diócesis.
Este Proceso… que por vocación inmerecida asumimos hoy marcará indeleblemente la vida de la Iglesia Episcopal Puertorriqueña por muchos años y, por lo tanto, debemos asegurarnos que sus marcas sean excelentes.
V. ¿Cuáles son las expectativas de este RETIRO-TALLER?
Este RETIRO-TALLER ha sido planificado para tod@s como el inicio formal del Proceso hacia la elección de un/a obispo/a coadjutor/a para la Iglesia Episcopal Puertorriqueña. Ya les hemos narrado los antecedentes de este caminar que nos ha traído aquí estos días.
Este RETIRO-TALLER está concebido como un instrumento preparatorio para el Proceso que ustedes han de coordinar, organizar, dirigir y llevar a feliz término. Ante una propuesta de la Presidencia, el Comité Permanente evaluó, examinó, creó y conformó los comités de trabajo requeridos ---el Comité de Búsqueda y Nominaciones y el Comité de Transición--- tomando como base el banco de recursos humanos creado por las asambleas arcedianales. Igualmente, luego de la creación de los comités, ejerció su prerrogativa de nombrar sus respectivas presidencias. Estamos convencid@s que las personas nombradas ---la Reverenda Canóniga Emilia Morales Vega (Transición) y el Ing. Dr. Alejandro Feliberty Ruberté (Búsqueda y Nominaciones)--- junt@s con todos ustedes, honraran nuestra confianza y conducirán sus acciones con honor, capacidad, destreza y fidelidad a esta Iglesia. ¡Gracias por aceptar estas tareas!
V.1 La tarea para estos dos días:
Esperamos que en estos dos días cada comité pueda comenzar a definir con claridad sus tareas a la luz del Manual que recibirán y de las ideas que puedan desarrollar. Eso es un Manual y jamás una camisa de fuerza. Usen su creatividad de vez en cuando para dar vida a ese seco y traducido Manual. O sea, confíen en la inspiración del Espíritu Santo. Generen pensamiento y acciones vivas que nos motiven a tod@s a cantar, reir, trabajar y celebrar eucarísticamente.
Cada carpeta que se le ha de entregar en unos minutos contiene documentos que les ayudaran a entender y avanzar el Proceso. Hemos policopiado la parte del Manual que trata las generalidades del Proceso y la parte que corresponde específicamente a la tarea de su comité. Deben leerlos y analizarlos concienzudamente. Dedíquenle un poco de tiempo durante la noche para estar preparad@s y participar en las reuniones de grupo y el plenario.
¿Qué esperamos de ustedes estos dos días?
1, Esperamos que cada comité comience a trazar su cronograma de trabajo efectivo y real. Salir de aquí con un calendario de reuniones y algunas ideas claras sobre el proceder de cada comité debe ser prioritario.
2, Una muy importante tarea, tal vez para su siguiente reunión, es la organización de los subcomités de trabajo. Es fundamental que las presidencias establezcan formas y maneras de descubrir el quién es quién en su comité y sus áreas de preferencia de trabajo. El conocerse entre ustedes y poder comprender la magnitud de las tareas que cada quien pueda adelantar en los subcomités, facilitará enormemente el desarrollo de este Proceso.
3, Hay una tarea que será fundamental para el Comité Permanente y que debe ser desarrollada por cada uno de los comités de trabajo. URGE que definan un presupuesto en o antes del 30 de julio y lo sometan a nosotr@s para presentarlo a la Asamblea Diocesana en octubre en conjunto. El Comité Permanente presentará al Comité de Finanzas de la Junta de Director@s el presupuesto global y final. Por favor, examinen y evalúen cuáles serán sus necesidades financieras y establézcanlas con claridad, precisión y justificación.
VI. Algunas previas decisiones del Comité Permanente:
El Comité Permanente de la Iglesia Episcopal Puertorriqueña es el ente responsable de este Proceso. Como tal, es al Comité Permanente a quien ustedes plantearan sus interrogantes, presentaran sus necesidades, informaran sus progresos y le compartiran todo lo que fuere necesario. Su fidelidad es con la Iglesia y ella está representada en el Proceso por el Comité Permanente.
El Comité Permanente ha estado estudiando y llevando a cabo todas las tareas que este Proceso le requiere. Hemos visto o imaginado todas las posibles situaciones o escenarios que puedan ocurrir pero, sabemos que el Espíritu Santo es quien dirige y a quien debemos oir siempre. En algunos casos hemos previsto alternativas de solución, en otros seguimos bajo estudio y en otros y en todos esperamos sus sugerencias desde el acompañamiento del Espíritu Santo.
Queremos compartir con ustedes tres decisiones previamente aprobadas para el conocimiento de las presidencias y sus comités y su referencia en caso necesario.
1) Primeramente, existe en el Manual una sugerencia de que se investigue la vida y milagros de l@s candidat@s en varios aspectos: lo emocional, lo familiar, lo económico, sus trabajos pastorales anteriores, etc. Eso nos parece importante. Sin embargo, nos ha parecido que una de esas sugerencias de investigación no es congruente con nuestra situación como pueblo y que podría afectar negativamente el Proceso. Esa es aquella que se supone sea llevada a cabo por una agencia federal de investigaciones que ustedes pueden imaginar cuál es.
Nosotr@s, el Comité Permanente, determinamos unánimemente que no utilizaremos los servicios de ninguna agencia federal para investigar la vida de ningún candidato o candidata. En cambio, descansaremos nuestra confianza en los informes de conducta que extienden las agencias investigativas de nuestro país, aunque estas también pueden estar viciadas. Si hubiere candidat@s del exterior, entonces el Comité Permanente tomará previsiones que no necesariamente serán recurrir a este tipo de agencia investigativa.
2) En referencia al trabajo interno de los comités hemos acordado algo muy importante. El Comité Permanente exigirá y defenderá el carácter confidencial del trabajo. Esto es, no vamos a permitir que lo que sucede internamente, excepto por acuerdo con el Comité Permanente, sea de manejo público. Es necesario mantener la confidencialidad hasta las últimas consecuencias y reafirmar que, las presidencias de los diversos comités, a través del Comité Permanente, son quienes informaran al Pueblo Episcopal sobre el desarrollo del Proceso. NADIE, absolutamente NADIE, tiene derecho a pedirles o exigirles información sobre lo que va desarrollándose internamente en los comités. Solamente el Comité Permanente, como cuerpo, podrá solicitar información de manera oficial y por los canales debidos. Una violación a esta decisión podría conllevar la remoción de la persona del comité donde esté ubicado.
3) El Comité Permanente acordó además, que cuando fuere necesario sustituir a alguna persona en algún comité, sea por enfermedad, ausencias, incumplimiento de tareas,etc., la responsabilidad recaerá en la Presidencia de ese comité, tomando en cuenta el arcedianato afectado, los votos recibidos y en diálogo con la Presidencia del Comité Permanente.
Hermanos y Hermanas, estas decisiones y otras que pueden tomarse más tarde, pretenden defender, asegurar y estar bien claros que en el carácter ético y el comportamiento moral de cada miembro de los comités de trabajo descanse el éxito de esta tarea que hoy comienzan. Estamos segur@s que no seremos defraudad@s.
VII. Conclusión:
Antes de concluir, quiero expresar mi gratitud a l@s miembros del Comité Permanente por el amor, el compromiso y la seriedad mostrada en estos meses de trabajo, por su paciencia y acompañamiento en los momentos difíciles que hemos vivido, por su consistencia, su consecuencia, su permanente, profundo y desinteresado amor a nuestra Iglesia Episcopal Puertorriqueña. Busquen en ell@s apoyo y orientación que les aseguró será provecho para todos como lo ha sido para mí.
Primeramente, a quienes completaron sus términos en diciembre del 2007, quienes fueron parte muy valiosa en los inicios de este Proceso: el Padre José Antonio Del Valle Tirado, la Canóniga Emilia Morales Vega, el Sr. José (Pepe) Feliciano y el Sr. Luis García.
En segundo lugar, a quienes han continuado esta tarea con ardor y compromiso, con amor y entrega: al Ingeniero Francisco Quiñones González, a Don Domingo Torres Pérez, al Profesor Félix Torres y Rivera, nuestro Secretario, al Dr. Arnaldo Iván Rodríguez Sánchez, el médico de tod@s en el Comité, al Padre Juan Pablo Pérez Quiñones, al Padre Héctor Malavé Torres, y a la muy querida Madre Ivette Linares Rivera…
¡A tod@s gracias por su paciencia y acompañamiento!
¡Gracias por concederme el privilegio hermoso de presidir ---con ustedes--- este Proceso!
Hermanos y Hermanas, ¡Quiera el Señor de la Historia acompañarnos, guiarnos y bendecirnos siempre! AMÉN.
Gracias.
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