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Mensaje de Semana Santa
"Semana Santa o una Santa Semana"

Por: Ilmo. Rvdmo. David Andrés Álvarez, Obispo Iglesia Episcopal Puertorriqueña

AMAD@S EN EL SEÑOR:

Gracia y Paz de Dios, nuestro Padre y del Señor Jesucristo sea con ustedes siempre.

El pasado 17 de febrero, con la observación del Miércoles de Ceniza, comenzamos la vivencia de esta Cuaresma del año 2010 de la Era Cristiana. Ese día, al recibir la imposición de cenizas en nuestras frentes, se nos recordó nuestra mortalidad y necesidad de Dios para completar el sentido de nuestros días  en esta tierra.

Y cada año, se nos pregunta: ¿Cómo ha cambiado la observación de la Semana Santa en las últimas décadas en Puerto Rico?  La contestación es que es innegable el cambio de la década de, por ejemplo, los años 50 al presente. ¿En qué consiste y por qué?

Primeramente, en los cambios sociológicos y económicos que ha experimentado Puerto Rico. De una vivencia rural-agrícola a una industrializada, de una de baja escolaridad a una con un alto por ciento de universitarios y profesionales, de una falta o limitación de comunicaciones a una en que hay más de 100 emisoras de radio y cientos de televisión, local, por cable o satélite. De una con rezagos culturales  y creencias del Siglo 19 a una con experiencias, positivas y negativas, modernas;  de una limitada en su movilidad a una con automóviles y autopistas, viajes en cruceros y por avión a otros destinos. De una sociedad más estable a una con mayor inestabilidad, social, emocional y económica, de una sin tanta prisa a una que todo lo queremos ‘ahora’, de una con una dieta más saludable a la del ‘fast-food’, de una más saludable física y emocionalmente a una en que la Alta Presión, Diabetes, Obesidad infantil y adulta y condiciones del corazón y cáncer.

Porque hemos cambiado, ha cambiado la celebración de la Semana Santa y el entendimiento de ella que hoy tienen muchos. La Semana Santa es una santa semana para vacaciones, la playa, viajes, cruceros, etc. Antes no lo teníamos y asistíamos en mayor número a las observaciones litúrgicas de Semana Santa. Hoy hay alternativas.

En ello no hay ninguna condenación ni reproche porque no es la persona individual quien lo ha cambiado, sino los procesos sociales. De la era cristiana hemos pasado a la era post-cristiana o donde ya no es la fuerza dominante en la sociedad, de una era industrial hemos pasado a una era post-industrial donde la tecnología y computadoras han dejado atrás las maquinas antiguas. De una era de comunidad hemos pasado a una de individualismo.

En los Estados Unidos hay unas 29,000 diferentes denominaciones, en Puerto Rico, aunque no preciso, hay unas 12,000. Por ello, hay tantas voces reclamando la verdad, luchando por un pedazo del bizcocho espiritual, queriendo imponer sus creencias dogmaticas o literalitas de la Biblia,  que lo que hemos creado en una ‘torre de Babel’ con muchas lenguas y mensajes que han confundido a la mayoría de nuestro pueblo y por ello, no saben a quién creen y es mejor hacer de la Semana Santa una santa semana.

Si en Puerto Rico hay unos 4 millones de habitantes, aunque no hay un estudio científico que lo sostenga, por la observación del diario vivir, sabemos que por lo menos la mitad no tienen identificación activa con alguna denominación.  Según mas personas demuestran no tener una afiliación religiosa más imperiosa es el vacío espiritual y emocional que se manifiesta en los males sociales que nos afectan.  Para responder como cristian@s a ello, no tenemos que tomar la posición de ‘superioridad espiritual-moralista’, sino ofrecer nuestro testimonio personal y comunitario de lo que la comunidad cristiana  tiene que ofrecer. También tenemos que reconocer como la Iglesia ha fallado en su testimonio y mensaje cuando la pedofilia, prejuicios morales contra quienes no son heterosexuales, la ‘doble vida’ de muchos clérigos en el celibato y  otr@s fuera de dicha regla y  con el peor de los pecados que es la hipocresía y el mercantilismo con la fe de muchas personas para enriquecimiento de personas y organizaciones.

Las realidades y problemas de la sociedad que hemos enumerado, no son para condenarlos, sino para trabajar  con cada situación para que los seres humanos encuentren su verdadera identidad y les inspiremos en su relación con Dios en Cristo,  servir en todas las formas las necesidades humanas  y ayudar en la reconciliación de los conflictos sociales, emocionales e individuales para que, según se nos ensena en la I Carta de San Juan: ‘quien ama a Dios, que ame primero a su herman@.”

Que quienes estén en la playa, den gracias a Dios por la belleza de la creación, quienes visitan familiares, den gracias a Dios por el amor fraternal, quienes estarán en sus casas, den gracias a Dios por lo que tienen que otros carecen, quienes estarán en sus templos, oren por la sociedad, por el mundo, por la Justicia, la Paz y el Amor que es el centro del mensaje: “De tal manera amor Dios al mundo que dio a su Hijo Unigénito para que tod@ quien cree en El, no se pierda mas tenga Vida Eterna.’  (S. Juan 3:16)

AMÉN.

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